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domingo, 7 de diciembre de 2014

EL PLACER DE OÍR Y ESCRIBIR MÁS…, LAS PELÍCULAS MALDITAS: ¿MITO O REALIDAD?

EL PLACER DE OÍR Y ESCRIBIR MÁS…


Por: Javier Barrera Lugo


David Suárez, colaborador de este blog, productor de radio, gestor de un sueño que cobija a las bandas de rock nacionales a través de su programa “La Revolución del Rock” (todos los lunes de 6 a 8 pm por Kabina K), ahora incursiona en el mundo del periodismo escrito. Desde hace unos meses en su casa, Kabina K y la  revista digital Kien y Ke, realiza artículos que abordan temas de cultura popular (música, cine, actualidad).
La esencia de Idiota Inútil, de sus gestores, es la promoción de las letras, de la cultura y los esfuerzos individuales de quienes nadan contra corriente en búsqueda de materializar sus sueños; por eso nos enorgullece presentarles a ustedes, nuestro fieles lectores, un extracto del  artículo que recientemente ha realizado para la publicación en la que trabaja. Espero lo disfruten y entren al enlace que publicamos y donde podrán leer la nota completa. El apoyo hacia este novel escribidor está también en las visitas y comentarios que realicemos sobre su trabajo.
Para David, todo el apoyo desde esta casa de poetas varados y fieles a su vocación, deseos de éxito y sobretodo, fuerza positiva para que siga trabajando por la cultura y los artistas de este país, que tanto talento y ganas tienen de dejar huellas permanentes.

LAS PELÍCULAS MALDITAS: ¿MITO O REALIDAD?
Por: David Suárez.


KienyKe.com  hizo un compilado de las llamadas películas malditas. Personajes, escenas e historias de una serie de films que pasaron a la historia por estar llenas de misterios que sucedieron ante,  durante y después de filmación.
Alrededor de todo esto se han creado una seria de historia, muchas veces iniciadas por los propios estudios para adquirir interés en un film y publicitarlo o aumentar la popularidad de sus actores, pero hay otra clase de historias que se han tejido alrededor de algunas películas a partir de desgracias que ocurrieron antes y después de la grabación, estas películas han pasado a ser parte de la lista de las llamadas Películas Malditas.
Estas películas han sido visibles por dejar huella negra traducida en eventos oscuros durante la filmación: muertes extrañas, infortunios, hasta maldiciones han perseguido a los involucrados hasta años después.
Estas son algunas de las historias reales de Las Películas Malditas:
Superman, es el héroe más emblemático de todos los tiempos, pero el  hombre de acero tiene su lado oscuro, varios de los actores que lo encarnaron, han sufrido varios accidentes terminando así con su carrera trágicamente, Kirk Alyn  y George Reeves fueron los primeros en colocarse el traje azul y en sufrir el encasillamiento en sus carreras actorales, el primero Alyn  quiso quitar  la imagen que lo habría limitado el superhéroe y su carrera nunca volvió a despegar.
Mientras tanto George Reeves murió después de haber aceptado hacer el papel en una nueva temporada, de un tiro que según testigos se habría dado con su arma, sin embargo es especulación porque el arma no tenía sus huellas digitales y encontraron el cuerpo con dos disparos de bala.
El caso más conocido es el de  Christopher Reeve que interpreto a Superman desde 1978 a 1982, cuando queda cuadripléjico. El 27 de mayo de 1995 participaba en un concurso hípico en Charlottesville, Virginia, cuando una caída de su caballo le provocó la fractura de dos vértebras cervicales y le seccionó la médula espinal. Christopher Reeve  muere el 10 de octubre del 2004.
Pero pareciera que el  traje azul marca la mala suerte de los actores, Dean Cain de Lois y Clark, Tom Welling de Smallville, Brandon Routh de Superman Returns siguen luchando para que sus carreras despejen sin conseguirlo, habrá que esperar que destino tendrá Henry Cavill protagonista de El Hombre de Acero del 2013.
Otra de las películas considerada maldita es la clásica historia mágica de una niña traviesa, un espantapájaros, un hombre de hoja lata, un león cobarde,  y una malvada bruja, su nombre: El Mago De Oz de 1939, fueron muchos los  problemas que tuvieron que sortear para su producción, el actor Buddy Ebsen que interpreto al hombre de hojalata se intoxico con  polvo del aluminio que usaron como maquillaje, tuvo que ser hospitalizado y ya no pudo volver a la película  cambiando así el material usado para el maquillaje, el relevo fue el actor Jack Haley.
Pero no solo fue el hombre de hojalata quien presentó inconvenientes, también  el actor Bert Laht que interpretaba al león cobarde, sufrió de hambre y sed por las largas jornadas de grabación a que fue sometido bajando considerablemente de peso, llegando a perder el conocimiento en varias ocasiones y retrasando la grabación.
Otra de las la damnificadas por el film fue Margaret Hamilton que interpretaba a la bruja del oeste,  por recibir considerables quemaduras por cuenta de un aparato que producía el humo y que tuvo averías, al punto que casi la quema viva,  pero lo alarmante es que la actriz encargada de sustituir a Hamilton, también sufrió lesiones considerables por una explosión defectuosa.
Hasta el pintoresco perro de  Dorothy; Totó sufrió una lesión al ser el pisado por  uno de los actores que interpretaba un guarda de la bruja.
La dimensión Desconocida o En los límites de la realidad: es una película de 1983.  Esta cinta solo tuvo un hecho fatídico  pero de tal importancia que fue conocida  por uno de los episodios más trágicos en el mundo del cine, se trató de  un  accidente de helicóptero en donde las aspas partieron en dos al actor  Vic Morrow y aplastaron dos niños Vietnamitas ilegalmente contratados durante el rodaje del episodio  de la cinta. Las muertes provocaron una destacada acción legal y como en video quedaron las escabrosas escenas, fueron usadas en el juicio que tuvo lugar posteriormente,  nadie fue hallado culpable del accidente.
Batman: el héroe enigmático, gótico,  uno de los que más seguidores poseen, llevado al cine en más de una ocasión por varios directores entre ellos Christopher Nolan ha sido éxitos taquilleros opacados por trágicos eventos dentro y fuera del rodaje.
En la primera entrega dirigida por Tim Burton, la actriz que iba a personificar a Vicki Vale;  Sean Young se rompió un brazo por lo que tuvieron que elegir a Kim Basinger para no retrasar la producción,  y en “Batman y Robín” de 1997 George Clooney se rompió una pierna por lo que tuvo que hacer la escenas con el incómodo yeso haciendo modificaciones al traje. Pero son pormenores normales de grabación,  la verdadera cadena de desafortunados sucesos comienza con la segunda entrega de Nolan “El Caballero De La Nochecuando un  técnico de efectos especiales muere durante el rodaje en una escena de persecución, el operaba una de las cámaras que iba dentro de un vehículo  y perdió el control en una curva y se estrelló contra un árbol.
Unos meses antes del estreno de la cinta el actor Heath Ledger que interpreto al Joker, muere por una sobredosis  al mezclar medicamentos para el insomnio, el dolor y la ansiedad el actor no pudo ver el Oscar que ganó por su buen papel.

(Continúe leyendo el artículo haciendo click en el enlace: http://www.kienyke.com/tendencias/maldiciones-peliculas/ )

Para la Revolución del Rock: http://kabinak.fm/player.html


**Fotos y logo cortesía de David Suárez-La Revolución del Rock.

domingo, 30 de noviembre de 2014

QUEMAR LAS NAVES



HISTERIA DE KAUIL
SEMPER  SIMUL  SEMPER CARMINA, CATA



QUEMAR LAS NAVES
POR: JAVIER BARRERA LUGO




DE DIOS PARA TI:

Busca un motivo posible, una causa cierta si deseas colgar por el cuello a un hombre que pretende ser bueno.  De nada sirve condenar inocentes a suplicios que algunos percibirán injustos porque conviertes  a los infractores en mártires, tipos a los que muchos seguirán ciegos y les darás motivos para sentirse con derecho a exigirte cambios.  El universo tiene lógicas que debes garantizar, umbrales dispuestos para ser cruzados por las élites. A punta de versos y buenas intenciones muchos de los nuestros han encontrado como destino la fría cuchilla de la guillotina. A los diosecitos nos condenan la tibieza de carácter, la pusilanimidad, el cerebro que reverbera sin estrategia. ¿Cuánto tiempo crees que te dará la estupidez para enmendar un error en el manejo de tu tribu?
Los creadores y creaciones tenemos debilidades, espacios oscuros desde los que nuestros fantasmas seducen: el primer trago temprano en la mañana, las tetas descomunales, blancas y llenas de pecas de aquella compañera que evade mirarte a los ojos,  la cuenta en Bahamas en la que religiosamente consignas el grueso de los sobornos que cobras, las esperanzas de cortarle el cuello a los dioses viejos que te “regalan consejos” que no solicitaste, (lo tienes claro, si necesitas escuchar opiniones, las últimas que aceptarás serán las de un mediocre que pasa los días masturbando sus pensamientos con delirios de grandeza infundados) el amor y sus malditos influjos... He ahí donde debemos atacar al enemigo, en sus peros, en las acciones que lanzan su moral a la cloaca. Mancilla lo mancillado, la debilidad propicia victorias, urde las prisiones de tus enemigos, no los dejes respirar sin que este acto les recuerde que están comiéndose el barro no por tu culpa sino por sus increíbles ganas de hacerte ver mal.
Lincha, asesina, disminuye a los caídos en desgracia, a los piadosos que pecan porque al hacerlo ya no se verán tan cándidos. Enséñales la escala de valores que confeccionaste desde el inicio, las jerarquías, las razas, las índoles, uno es antes que dos, la marcha victoriosa de los arriesgados cuando degüellan a los que quieren. Has elevado tu esencia y su mantenimiento es un denodado acto de confianza en ti mismo. Evidencia que los necesitas menos comparado con cuánto te necesitan ellos a ti, creador, dador, ejecutor y dueño de sus miserables actuaciones.
Poetas cabrones, varados o andantes, Nietzsche, la maldita Revolución Francesa, los ateos y los agnósticos, los que enamoran a ciegas, de todos cuídate porque al patearles el culo reaccionarán como perros rabiosos, te agradecerán mientras das la espalda y se cebarán con tu carne apenas te descuides, acuchillarán con fervor, heridos en su ego. Maledicentes, te venderán como tirano desconociendo el tamaño de sus peticiones y lo bueno que terminarás otorgándoles gracias a su credulidad.  Son desagradecidos, pedigüeños, fehaciente testimonio de cuán obtuso puedes ser cuando pretendes ser el “mejor tipo del universo”.
Está la cuestión de mis reacciones... Provócame y terminarás pudriéndote en un socavón, la fetidez de un corazón deshonesto, indisciplinado, vil, cubrirá el espectro circundante del ofensor. De él saldrá la lección, será  chivo que expíe los conatos de rebelión de sus iguales, la inconformidad de los espíritus educados para recibir solamente. Si vas a enfrentarte con alguien ten presente siempre el tamaño del contrincante, no seas estúpido ni te lances al centelleo de la fogata por capricho, mide con inteligencia a tu rival. A todos les brindo el paraíso, algunos no se sacian con nada y piden más, si les doy un pan exigen tres, quieren noche al mediodía, ruegan que llueva después de demandar a gritos un poco de calor. Nada es lo suficientemente bueno para estos hijos acostumbrados a buscarle cinco patas a los gatos negros.
Ten presente usurparle apoyos a tus contradictores, usa a sus iguales para hacerles mella. Sabes que todos tenemos precio y nunca faltará quien haga lo que decretes sólo por sentirse un poquito importante. Si ladras, los seguidores sentirán confianza y la emprenderán contra tus enemigos sin escatimar fiereza, entiende que su valor está en la imitación. Observa cómo se orinan de emoción al recibir de tu parte una caricia en la cabeza, un halago sin sustento, las gracias por traicionar a sus hermanos. ¿Crees acaso que lo de Judas  fue un accidente o simple codicia? No. Fue un macabro acto de egoísmo, quiso sentirse parte de algo ya establecido, las monedas fueron el símbolo de su espíritu patético, de lo poco que era. A tus hijos no les interesa brillar sino ser tenidos en cuenta alguna vez, creer que lo que dicen o hacen va a ser reverenciado y beneficiará al todo, pero tú entiendes que nunca pasará; nada menos apreciable que la lealtad de un traidor convencido de ser el héroe de la jornada.
Usa lo que te pertenece, las personas son una insignificante brizna que demuestra lo inmenso de tu poder, eres actor, los seguidores herramientas. Sus conceptos son información poco fiable, jamás los tomes como sustento básico para tomar decisiones, si permites que una de sus ideas intervenga en tu juicio la perdición de lo que eres estará finiquitada. Los imperios son construidos por individuos, las masas los sustentan, esa es una verdad que no admite discusión.  Dispón de su avidez para derrotar a quien ose poner en tela de juicio la dignidad de tu ministerio, altaneros serán si callas o permites brotes de sublevación. Una infección se controla amputando la parte afectada no aplicando compresas de agua tibia con un poco de sal.
Cierro esta reflexión haciendo patente una advertencia: nada tan ofensivo para un diosecito como la arrogancia de un seguidor que cree tener el derecho de recalcar un porqué cuando la decisión fue tomada. Lo tuyo no lo objeta nadie, se cumple y ahí acaba la discusión. Si persiste el capricho de cuestionarlo todo, la crudeza de tus actos extirpará de raíz la virulencia de una acción estúpida.  Tus criaturas son proclives a confabularse cuando se intuyen heroicas, no des pie para que crean lo que sus cabezas vacías les dictan en un momento de efervescencia.
Los privilegios son potestad de los arriesgados y sabes que tus criaturas se cocinan en atávicos temores. No permitas que eso cambie. La creación debe tener un par de dueños, así ha sido y será mientras la eternidad nos siga protegiendo.

                                                  NECESIDAD DE AMANECER

Cuando más solo te hayas entiendes que jamás estuviste acompañado realmente. La gente aparece en tu vida, pasa, se va, en el mejor de los casos te la quitan y el sistema de culpa se traslada a otra entidad. Los que creíste amigos te traicionan por limosnas, en quienes confiaste se llevan las manos a la cabeza y te hacen creer que tus reclamos son infundados: “padeces un desorden mental”, acusan jactanciosos, se disculpan sin quererlo y te endilgan el rótulo de intransigente, olvidando que también has tenido la fortuna de desarrollar el sentimiento de pecado cómodo.
Un mañana decides abandonarlo todo en silencio, encontrarte con ella para amarla y seguir adelante. En el pasado quedaron todas y cada una de las marrullerías de quienes juraron respetarte como lo hacían sus dioses, los préstamos que casi nunca honraron, las ofensas que se cubrían con un “¡ah, no se ponga bravo, venga nos tomamos una cerveza y no jodemos más!”, las tocaditas de culo y todas las estupideces que tú mismo permitiste buscando ser el mejor amigo de todo el mundo. Bueno, lo hecho, hecho estaba y no permitirías que estúpidas nimiedades  dañaran el objetivo de entrar purificado al mundo  obsequiado por aquella mujer de luz.
Un día el cielo azul se cierra y todo en lo que creíste, adorabas y te hacía soñar, queda depositado en la misma fosa donde la carnalidad de la musa reposará para siempre. Tus hijos tuvieron nombre pero no existieron en realidad,el hogar se incendió y regalaste las cenizas, ese espacio de apuesta llamado futuro se llenó de moho mientras se hundía, las realizaciones pararon en seco y la compañía se convirtió en un accesorio inútil. Todo lo que en realidad importaba murió.  No es patetismo sino rabia la que escribe estos párrafos, eso lo sé y no importa si alguien se ofende con eso, ser poeta es apostarle duro al anonimato, así que estas palabras amargas tal vez pasen desapercibidos o se pierdan en la inminencia del silencio, pero quedará evidencia.
Las estructuras de mi mundo colapsaron. Cada cual se quitó el antifaz y salió corriendo. Ante la evidencia decidí comerme la rabia, alimentarla, hacerla crecer porque dispuse no enfrentarme con los vasallos que hicieron la tarea de mortificación sino con quien la asignó. Una lucha se avecina y es la venganza la que todo lo motiva, la que ha hecho florecer no lo peor sino lo que de verdad he sido siempre y no me atreví a ver. Preparo cuerpo, alma, razón, escrúpulos; lo sucedido sentó un precedente nefasto que quiero lanzar por los aires. Las voces que solicitan cordura dictan sentencia sumaria cuando quieren entender que blasfemo:
-¡Con los dioses nadie se mete!-gritan enloquecidas tras los árboles.
-¿Por qué no se puede?-pregunto.
-Ellos crearon todo y todo lo pueden. Si no estás contento con sus decisiones es porque eres arrogante. Trata de buscar paz, resígnate, déjala descansar.
-No es por ella, es por mí-les digo exaltado. Y prosigo:-Al menos una explicación creo merecer. Todo lo siento como un capricho de alguien que quiso dejarnos claro que hasta para ser feliz se debe pedir permiso. Paraíso, un concepto que no creo merecer, así como no creo merecer el infierno, la ausencia, el eterno trepidar de mi voz en las paredes.
-¡Blasfemas!
-Exigir mi derecho no es blasfemar. Además estoy advirtiendo las cosas con tiempo, que se vaya preparando... Somos una copia de los dioses, tan imperfectos como ellos, llenos de resentimiento como ellos, pusilánimes como ellos… No creo intimidarlo, esa es mi ventaja cuando lo aborde y busque arreglar cuentas…No va a saber de dónde fue lanzada la primera estocada.
-Nada de lo que planeas la revivirá, es un acto inútil tratar de mermar la resistencia de un ente todopoderoso-exclaman con pesar.
-A ella déjenla fuera, no nombren a alguien que empezaron a olvidar. Sé que no se levantará del sepulcro, pero esta batalla es por salvar lo que queda de mi alma, es un simple acto de dignidad cuya esencia es el respeto a mí mismo. No puedo valorar de manera simplista lo que este tipo de diosecitos le dan a unos pocos y le quitan a la mayoría, los beneficios deben darse sin condiciones y él y los de su casta piden sumisión como cuota para otorgar privilegios. Yo con eso no comulgo.
-Has lo que quieras, poeta.
-Eso lo tengo claro desde que ella se fue.
Desafío. Una palabra que tiene poder para aquellos que no tenemos mucho que derrochar. Hasta las ruinas pueden incendiarse si el objetivo es hacerlo desaparecer todo en el fuego que purifica. Y eso es lo que está latente en mi mensaje: la limpieza del alma a través de la justicia que ni los hombres ni los dioses me darán. Yo mismo busco lo que necesito, los cazadores de la antigüedad, por más crédulos que fueran, no obtenían sus presas con sólo implorar a las deidades del bosque, sus travesías duraban días, el sudor, la sangre y sobre todo el estímulo del hambre los hacían sobreponerse a la rudeza de natura. Lo mejor de todo es que ganaban conocimiento de ellos mismos, confianza, perdían el miedo y es eso lo que me motiva, conocerme a través del enfrentamiento, mirarme a los ojos y encontrar al hombre gris que custodia una lápida que se empieza a comerse el tiempo.
Lograr el azul del cielo en las pupilas de la muerte, enfrentar a ese diosecito al que le temo con altanería. Sólo una respuesta estoy pidiendo, que se pronuncie y me aclare lo que otros quieren explicarme sin saber: ¿qué gané al quedarme sin ella? Necesito amanecer una vez más. No confronto con arrogancia, voy a la fuente, no gano nada queriendo acabar con un dios destrozándole la vida a sus seguidores, simplemente no puedo avanzar si la verdad no me toca el corazón, los silencios azotan mi alma y la disminuyen, me siento viejo, cansado y eso raya en lo ofensivo. Dios existe, de eso estoy seguro, respeto ese axioma, lo que no tolero es que un diosecito de tercera categoría se guarde lo que es mío, lo que merezco, por eso voy a la guerra.
Tengo definida mi estrategia. No creeré en términos de paz que emita el diosecito porque para él, ese escenario significa avivar la confrontación bajo la mesa, en la batalla hipócrita nadie piensa y eso es lo que necesita, sin cuestionamientos  puede implantar su voluntad, cada capricho que se le ocurra será una orden cuando la confusión reine. No asumo la libertad que confunde, que hace zozobrar el sentido común y motiva el conformismo. Sublevarse es una obligación cuando la autoridad se transforma en autoritarismo. No hay espacio para rendiciones mientras esté en juego mi alma. Victoria o muerte, mantra que repito mientras llueve fuego sobre la historia.
La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo”,escribió Nietzsche, probado verdugo de dioses y estoy de acuerdo con él. Todos los días pulo el espíritu en aguas de descontrol, no me mido, no escatimo, no me conformo, porque conformarse es asumir que no puedo hacer nada más. Los recuerdos son en el fondo compromisos que adquirimos sin saberlo y los que yo forjé con ella, tienen la virtud de lo indeleble y sólo la muerte puede llevarme a no cumplirlos. Lucho contra una esencia que creo empezar a conocer, sus obras la desenmascaran, sus omisiones confirman los flancos que deja expuestos inconscientemente,  porque nada es perfecto, ni siquiera quienes asumen serlo por acto de herencia, dignidad o compromiso. El miedo es el combustible que mueve los cimientos del espíritu o los calcina, en poco tiempo se develará cuál de los dos senderos tomará este poeta alucinado por la ira.

Espero que al final, pase lo que pase, sea ella quien me muestre el camino que toman las mariposas cuando escapan del interior de las piedras. Sólo ella, sólo por ella, vale la pena ir en contra de la supuesta naturaleza de las cosas y su magia pervertida.

domingo, 23 de noviembre de 2014

NO SIEMPRE GANA DISTANCIA...

NO SIEMPRE GANA DISTANCIA…

Fernando Vanegas Moreno



“Ojalá pase algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve, ojalá por lo menos que me lleve la muerte…”. Serian las dos de la mañana y este estribillo se ahogaba en las gargantas de cuatro andariegos malpensantes. Era la muy difícil época de la adolescencia, del colegio, de los primeros amores, de las génesis del dolor. En un rincón, Ernesto y Oscar exaltaban un nombre: Monika. Así, con K, aquella por la cual se paralizaba el universo barrial de uno de ellos, en el extremo opuesto, Vladimir y yo, llorábamos a una ausencia de ojos verdes; lo había dejado, y tras ella se fueron las ilusiones de ese ser que hasta hace poco era el más fuerte de ese combo de perdidos. No sabíamos nada, pero la vida se encargaría de mostrarnos que lo peor vendría después.
En una habitación cercana, Doña Carmen, la mamá consagrada de Rincón, oía el llanto de su hijo y amparada en su carácter fuerte, pero acompañada a la vez de esa ternura que es propiedad exclusiva de las madres, nos gritaba (sin mucha convicción), que apagáramos la bulla, que esas no eran horas de molestar y despotricaba, a “esos”, los amigos de su hijo.., pero de nada servía, entre más nos gritara, más se  acrecentaba el llanto y el dolor: “para que se quiere tanto, para que, si el amor es falsedad es ilusión, que nos hace llorar y padecer, que nos enferma muy ligero el corazón”, eso y solo eso era lo que le escuchábamos a Julio Jaramillo, mientras el licor, cada vez más escaso en la botella pero muy abundante en nuestras almas, oxigenaban ese ambiente de malquerencia y de emoción.
Vladimir, mi amigo, mi hermano, el que muchas veces fungiera como mi roca de salvación, en ese momento no era sino un pedazo de mierda, arropado por la cobija siempre conveniente de la conmiseración, pero no importaba, ahí estábamos nosotros, dispuestos a lo que fuera por aplacar (así fuera solo un poco), ese tsunami de pena que lo arrasaba todo en su interior. “Sábado al fin, termine de estudiar te propongo un hermoso plan”, continuaban las canciones, que como viles masoquistas hacíamos sonar en esa vieja casa, de un viejo barrio, de una, aún más antigua ciudad.
Esa madrugada y por dejar de fastidiar, decidimos, grabadora en mano, echarnos a la calle a culminar nuestra historia etílica, a dar fin al tiempo del dolor, a matar de una vez por todas esos sentimientos de rencor y de pasión; de nada sirvió el regaño de una mamá furiosa, menos, la voz precavida de Oscar, quizá el más maduro de los cuatro, había llovido y el frio se colaba hasta en los bolsillos, pero qué más daba…, su niña de ojos color esperanza se había marchado y era momento de perder. Y volvía a comenzar: “El tiempo pasó y mi temor aumentaba, en dicha medida aumentaba mi amor, el miedo a perderte me mortificaba, vivir para amarte era mi obsesión”  . No sé cuánto tiempo pasó, lo cierto es que de pronto me vi rodeado por tres almas perdidas: Vlas, quien lloraba por aquella a quien tuvo y  no supo conservar; el otro, en ese momento caminaba en su mente de la mano de una mujer que hasta ese instante solo era un sueño inalcanzable, el tercero se hundía en el juego maligno de la duda: su amor de siempre o alguien nuevo que lo había parido a un mundo desconocido de sentimientos; ah y por supuesto yo…, yo fumaba y bebía, no tenía más que hacer, fumar, beber y escuchar. Ni siquiera imaginaba que el destino un año después, me ubicara en un lugar más profundo que en el que Vlas se encontraba esa mañana.
Cuando se agotaron las lágrimas, cuando el licor desapareció y cuando las baterías de la grabadora se fundieron, llegó el momento de retornar a casa. Ernesto tomó un taxi, Oscar y yo, cada uno tomándolo de un brazo, dejamos a Rincón en su casa (obvio, luego del regaño justo de una progenitora llevada de la ira) y juntos, decidimos que nuestro tiempo de caminar apenas había empezado…., andamos mucho…, hablamos más: de la noche, del amor, del dolor…, de la esperanza. Éramos muy jóvenes, pero algo nos decía que la vida es un mar de mierda que hay que cruzar con la boca abierta, y que por eso mismo era fundamental aprender a nadar con la boca cerrada, que la esperanza y el mañana surgen de cómo se actúe hoy, que todo pasa en un continuo devenir…, que en ese momento solo él, yo, el amanecer y las calles desiertas existíamos, y que tal vez algún día, en algún momento, ese amanecer y esas calles volverían a reunirnos, no solo a los dos, sino a todos y todas las protagonistas de esta historia que hoy, 22 años después me atrevo a contar.

Desde entonces no los he vuelto a ver, Sé que Oscar y Ernesto, como pocos, conquistaron y aún viven con las inspiradoras de sus sueños, Vladimir, bueno, Vladimir con el tiempo volvió a ser esa fortaleza que siempre conocí; son felices, o eso deseo, y yo, pues marica yo, sigo esperando que aquellos amaneceres y aquellas calles vuelvan a reunirnos, y que como telón de fondo, como música incidental suene esa frasecita icónica y Cabralesca con la que me despidiera una mañana hace dos décadas, un bacán que amparaba la nostalgia en el confín de sus locuras: “No siempre gana distancia el hombre que más camina, a veces por ignorancia, andar se vuelve rutina, no por gastar los zapatos se sabe más de la vida, ni poco ni demasiado todo es cuestión de medida”