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viernes, 14 de agosto de 2026

BARBILLA SOBRE LA ARENA

 

BARBILLA SOBRE LA ARENA

Por: Javier Barrera Lugo


Imagen generada a través de copilot


In solo suo confringi, nulla nisi evanescere via

Estrellarse con su propio suelo sin más opción que desaparecer.

El mudo, fastidiado, se abstiene de dar un espectáculo maledicente

si a cambio no recibe las monedas que considera

son el pago para la humillación de la que fue sujeto.

 

Siente la mar simbólica, el olor del pubis rubicundo de Maathorneferura

-pudo comprobar que no solo tiene rojas el aura y las escamas-

destrozando la nimiedad de los tejidos,

esa capacidad de hurgar vacíos, de infectar

almas que tantean entre penumbras

la fe de mahometanos, católicos y alcohólicos,

tan ciega como la clemencia de los santos y los reyes que mordieron el polvo

cuando más seguros se sintieron.

Una lección, una gota de sudor en el mar.

 

Barbilla sobre la arena,

sondeo de voces venidas desde los mismísimos infiernos

 gélidos y afanosos.

Tártaro, lugar de humillados,

 seduce a sus huéspedes, pero los dueños de la eterna espera,

Ixión, los silentes asesinados,

corazones que palpitan al unísono,

ponen como condición para recorrer el fuego

que las almas dadoras de milagros posean a perpetuidad

el miedo a perder algo, así sea minúsculo:

una pieza de pan por caridad, el reclamo de un hijo, la fe que no mueve montañas.

 

Se roen los soles en el último instante del universo al contraerse;

triste destino de los videntes sabedores del futuro a punto de ser presente,

cruces forradas de agujas, eterna sensación de deberle algo a alguien

desde los tiempos sin memoria en que no existían ni el tiempo ni las culpas.

 

Ozzymantias, gránulos lacrando grandezas olvidadas,

desierto que surge en el iris mientras la conciencia va a ningún lado,

calles vacías en las que pululan bacterias que trituran el pavimento,

huellas en el agua, el olor del fuego

imponente sobre el valle que perdurará y ruega al emperador

le engañe con colores de pasión y pálpitos de falsa persistencia.

 

¿Cuándo cumplirá la misión?

¿Cuántas etapas del ciclo penitenciario ha desafiado?

Reprodujo el código, parido varias veces, extinto para siempre;

prisionero de una rueda que nunca para o desespera,

ahora imita los modales de los funebreros que le toman

medidas a los cuerpos de los guerreros antes de salir a matar

por encargo de impíos

o al morir por el amor de mujeres hermosas e infieles.

 

Pretendieron un soneto y todo parece recaer en la renuncia,

viento que se cuela entre los dedos y niega la humedad.

Larvas, anidan entre los nervios del rey,

se hacen trascendencia por la que discurren aquellos que cincelan

el plasma en el único acto

decente y posible para Ramsés el Grande, Ozzymantias: la vanidad.

Algún día la historia tomará cartas en el asunto,

 borrará su presencia, las sombras que alguna vez se atrevieron a conspirar contra la majestad del sol.

 

Héroes y villanos comparten la condición de ser efímeros,

testigos del viento, ese sí, que termina siendo el juego de dientes

con el que padre tiempo mastica virilidades.

¿Cómo creyeron ser más grandes que la cotidianidad

de un planeta que navega en la eternidad?

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