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martes, 31 de julio de 2012

SAL EN LA LENGUA...


SAL EN LA LENGUA
Por: Camilo Etna

No olviden al niño
Que nació y murió al instante
Y fue feliz
Entre sábanas compartidas
Que trocaron pulsiones
Y sirvieron de mortaja.

Un hombre fue hombre,
Se volvió fantasma
En medio de las piernas abiertas
Y sinceras de Rosario
Por una sola vez.

Se aferró a la caligrafía,
Proceso limpio de extinción
Libre de brutalidad,
Carne abierta y tibia o sangre seca
Sobre las baldosas de la sala.

Está lejos el llanto
Que masticó
Y se hizo sal en la lengua;
La vejez y ese rumor
Que termina siendo prueba
Cuando miramos atrás
Y nos encontramos
Transformados en estatuas

lunes, 30 de julio de 2012

NUEVE MESES...


NUEVE MESES

Por: Javier Barrera Lugo


Ella por fin duerme
Y ese sueño tiene sueños suyos,
Distancias, tonalidades verdes y blancas
Y manos que escarapelan los muros
Que se obstinaron en negarle el sol.

Ella se llama Catalina y ama.
Una turba de ángeles –sin razón aparente-
Susurra su nombre plagado de fuego
Y viento de despertar la primera noche de amor,
Frívola y pura,
Telúrica mezcla de juego de niños
Y curiosidad que sacia
La necesidad de ver
Para disfrutar lo evidente.

Nada parece ser lo que parece,
La vida es un sinnúmero de ausencias,
Sueños rotos y certezas
Que se escapan de nuestro conocimiento.
Ella duerme y espera,
Se hace fuerte en el alma
Que alguna vez prometió

No olvidarla jamás.

sábado, 28 de julio de 2012

FOTOGRAFÍA...


FOTOGRAFÍA

Por: Javier Barrera Lugo


Algunas noches extraño –aún para mi desaventurada ventura- el calor de tu calor cuando estás ausente. Tan cercana al infinito es la felicidad que nos permitimos cuando todo parece estar llegando a su fin y es sólo un nueva trampa para que nos sigamos buscando y encontrando breves momentos que valen el aroma de la vida…

Muchas veces te extraño con dolor sincero y limpio, pero la mayoría del tiempo eres tú dormida a mi lado, por la eternidad en mi memoria, la que reconforta este espíritu confundido hasta la médula y  recalca que los instantes de felicidad tuvieron la pureza de lo efímero, que todo lo prometido fue cumplido al menos un instante: el amor fue amor, el placer una fuerza revitalizante y deliciosa, la espera una ama implacable, el dolor un sello, pero no un imposición perpetua, los encuentros después de tanto tiempo, una dulce resurrección en medio de un mundo sordo que subvertimos apenas días en los que fuimos los seres más felices que jamás hayan pisado un planeta de papel.